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viernes, 19 de diciembre de 2014

En cada nervio de esencia


En cada nervio de esencia

vive el yunque herido
de una hembra en carne viva.
La flor contenida y visionaria
del refugio, la cama y la sangre.
La esperanza del río arriba
y las sábanas limpias de algodón.
El vinagre de las heridas
que lucha contra viento y marea.
Que es paciencia y pecado,
deseo y ternura de lumbre;
la boca y el hambre por igual.
Una mujer es volcán y resguardo,
la locura contenida
que asalta la estirpe de la valentía
en la verdura del mundo.
Es el junco y la montaña
en la caricia de una abuela.
Es la lágrima de una hija
y el quejido de una madre.
Es el marfil quebrado
en una noche de estrellas claras.


















lunes, 15 de diciembre de 2014

Gira el remolino


Gira el remolino

incapaz de luchar
con la ingravidez que lo arrulla.
Como si las manos de un niño
fueran las razones
que le dan vida al viento,
como si el ulular del movimiento
derribara el latido
de cada corazón de piedra.
Allá vienen los silbidos sinceros.
Las manos calientes que acarician.
El grosor del terciopelo,
que va dejando sonrisas
en lisonjas volantes.
Gira con la valentía de los titanes.
Gira el molinillo, ataviado
con las galanuras del tránsito
sobre sí mismo.

















jueves, 11 de diciembre de 2014

Diciembre.


Diciembre.

Detrás del aire vive el viento
y la luz soñada,
un enjambre de juncos
y una marea de antojos.
La sábana con la que me arropo
se ha declarado en huelga,
y sobre la piel grita el musgo
de los diciembres frioleros.
El frío, despierta nervioso
habiéndose calzado la piel del oso,
molesto, como un padrastro
en un dedo del pie.
Ábrase la tierra
partida por los ríos,
que la nieve espera.