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martes, 22 de abril de 2014

Raya.


Raya.

Han pintado rayas en todas las calles.
Paralelas encorsetadas
para el regate de un volante;
ojos entreabiertos y picor sobre el labio.
El rumbo perdido pero diáfano,
sigue, sigue, sigue la línea.
La recompensa inútil del gasto
aúlla en la calle y el negro asfalto.
No gires, camina; polvo más polvo.
Unas veces no se notan de desdibujadas.
Otras veces el tambaleo se hace presente.
Canuto enrollado que avanza, hiere,
recorre, aspira, que hace seguir;
sigue, sigue, sigue la línea.
Unos ojos de cartón se cierran.
En la nariz un hilillo de sangre.
Sigue, sigue, sigue la línea,
la muerte blanca que nunca termina.

















viernes, 18 de abril de 2014

Nana de la Verea.


Nana de la Verea.

Duérmete capricho,
que en el cerro grande
los hombres se hacen hombres;
que el olivo verde
te espera para mecerte
junto al arroyo manso.

Duérmete,
que soñemos con vendimias
y campo florecido,
que ya no ladran los perrillos
para dejarte soñar
entre laureles e hinojos.

Duérmete entre los brazos
de una cuna tibia
que huele a romero y sarmiento;
y cuando despiertes bajaremos
paseando hasta la Inglesa
caminando entre el sesteo.

Duérmete reina, duérmete,
que el sueño te espera.




















lunes, 14 de abril de 2014

Dicen que Houdini


Dicen que Houdini

ya sale poco de su tumba.
Serán cosas de la pereza, de la muerte,
o de unos grillos demasiado duros.

Un dios de color verde
pasea sin miedo por las calles;
lágrimas de ERTE, con sonrisas de horas
y bolsillos menos floridos.

En el país de los alaridos
el que no baja la cabeza
acaba creciéndole la joroba,
en ristre, el fardelillo de la limosna
y la sonrisa del precavido.

En todo anda escrito la trinchera
del si por cojones, la rabia
y la vejiga llena del servilismo.
El que quiera que se tire la vacío,
que en este circo, la red del trapecio,
hace tiempo que fue requisada.

















jueves, 10 de abril de 2014

En todo.


En todo.

He conseguido morderle los sueños
a los que nada esperaban de mi,
cuando buscaba tus ojos en el horizonte
y tu besos en el cuello de mi camisa.

Ahora sonrío, porque te encuentro en todo.
En la sed, en la tierra, sobre la brisa,
en el salto de agua de la sierra,
en la mirada de una anciana.
En el desayuno que te preparo,
en el frío, en el cielo, en el volante
de un coche que se despereza.
En la veleta de una torre que se aleja,
en las mieses que se aventan.

Y ahora resulta que tus ojos son los míos.
Los míos, cuasi verdes.
Los tuyos, tan profundos.












domingo, 6 de abril de 2014

Hoy ha llovido


Hoy ha llovido

garrafas de lejías
para blanquear la tierra,
y un gato negro se ha vestido
de lunares redondos.
Los paraguas son tejados
y los tejados, sombreros.

Una lengua enorme
lanza lametones sonrientes
mientras maúllan los perros,
y ladran los gorriones
con sus capas marrones
de píos sensibleros.

Un hombre grita
con su boca de tijera,
mellada como el cielo,
feliz como el mudo
que se oye hablar.