martes 8 de diciembre de 2009

Galleando.


Galleando.

Soy la veleta del viento.
Sólo me hace falta la cresta
del gallo, y alguna pluma
que me abanique.

Te dejé mi corazón,
en un cajón,
de tu armario.
¿Lo viste?













domingo 6 de diciembre de 2009

Mescolanzas.


Mescolanzas.

Cuando nos contagia la emoción
de invadir aquello que no es nuestro,
el saborcillo de la lasaña
con carne, verduras y queso,
es la segunda opción,
cuando ya nos hemos bebido
todo el vino de tinaja,
y hemos empezado
a arreglar el mundo
a base de esperpentos.

La endibia molturada
con los granos simpáticos
y cobrizos de la granada.
Y de fondo, enfundando cada rincón,
texturas imposibles
en una galería de arte
de paredes que ya dejaron de ser
ultrajadamente blancas,
que tienen de bohemio lo mayor,
y de hippie, la justa medida.

Mafalda ha dejado el tabaco
y Candy Candy estaba de resaca.
Que bueno es tener cerca,
mujeres guapas.
Y desde los cuadros,
se nos observaba indiferentes,
con la autosuficiencia de la burla
que tienen las brujas, y en especial,
el pulido fino de una de las Camachas.
En cada ojo vidriado hay simpatías,
quizás, antojos, vasos largos,
un cóctel a la Patagonia,
y copazo doble de tornillos y ferreterías.

La tarde se nos fue,
como se fue el hielo de las copas;
derretido.













viernes 4 de diciembre de 2009

Haiku’s.


Haiku’s.

I.

A puño hecho
en equidades vanas;
conocer yerros.

II.

El que esté libre
de ladridos, que tire
un buen mordisco.

III.

Si yo tropiezo
y no caigo erguido,
caí descompuesto.













miércoles 2 de diciembre de 2009

Al abordaje.


Al abordaje.

Hay una hoguera ardiendo
de mentiras insuficientes.

Piratas sin parche en el ojo
que cuidan su colesterol,
por eso de la hipertensión,
con sus nervios, y por ser cojos.

Escorpiones enajenados
y perritos sin dueño.

Dolientes de quijada
por apretar los dientes,
que tampoco muerden,
como debieran, cada palabra.

Arcabuces con mecha
y prelados sin bonete.













lunes 30 de noviembre de 2009

Tan cerca.



Tan cerca.

Quiero un amor obsceno
que me descubra las vergüenzas...
Si me acerco más a ti, seré tú.
Utopías por veneno,
elocuencias, bocados en los labios;
suelta eso que no es tuyo…
Valentías para un tiempo.













domingo 29 de noviembre de 2009

Ensoñaciones dormitivas.


Ensoñaciones dormitivas.

¿Dónde habrás dormido
esta noche de azogue,
teniendo como tienes
los ojitos vueltos?
Y no creo,
que vayas a arrancar a leer.
Tu camisa tiene los vuelos
del tabaco de taberna,
y la sonrisa de los bares
con luces de colores.
Hueles a colonia de entrepierna,
y cuando despiertes me dirás,
que ya casi te han dado
el premio Nóbel.
Doncel de caballo dulce
y rápida billetera sin suerte.
No tienes ya,
donde caerte, vivo…
Así que duerme.
Duerme. Duerme.












viernes 27 de noviembre de 2009

Verde iluminación.


Verde iluminación.

Ilumíname,
dame luz que me resucite.
Llámame Isabel
como al rey Fernando.
Tanto monta
Beatles como escarabajos.
Deja la marihuana;
no te hace nada bien
y tu corazón suena
como la batería de Oasis.
Será mi tanga de leopardo
que me aprieta el cerebro
impidiendo las sinapsis
de la comprensión.














miércoles 25 de noviembre de 2009

Al cruce.


Al cruce.

Estoy al otro lado de la carretera.
Cruzando desiertos de asfalto
con chinarros prominentes.
No. No cruces. Espera.
Mira ese perro durmiendo,
desvencijado
en su crujir patético.
No. No cruces. Espera.
Avanza conmigo
en este arcén cabizbajo
y sin acera.
No. No cruces. Espera.
Quizás en este viaje
no haya dulzuras de alforjas
ni falsas recompensas.
No. No cruces. Espera.
No cuentes las rayas discontinuas
de cada curva traicionera.
No. No cruces. Espera.

Sólo, si vive en tí, el otro lado.
Cruza y deja de esperar.














lunes 23 de noviembre de 2009

Caderas semitono.


Caderas semitono.

Me gusta verte
a la luz velada
de tus caderas.
Casi sin luz.
Si tú
fueras Jericó,
yo vendría
de la esclavitud.













domingo 22 de noviembre de 2009

Despierta zorzal,


Despierta zorzal,

que te pilla la vez,
el graznido suave de la mañana.
Despierta, con la habilidad
distinguida que confiere el hambre
a sus hijos menos reconocidos.
Respira hondo en el ensanche
que te queda en cada bocanada
de aire libre.
Espacio, entre tú y la nada.
Espacio, entre necios y cobardes.
Espacio, entre ladinos, linces,
taimados y sagaces.

Despierta zorzal,
que se apaga la lumbre.