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viernes, 21 de noviembre de 2014

Entre las luminarias


Entre las luminarias

duerme una calle llena de basura,
y la luz es tan corta
como el brillo de una navaja.
Una Barbie desdentada
apunta maneras de esquina
mientras pasan los coches.
Porque el reino de los despojos,
ese que está a la vuelta de la esquina,
no entiende de cambios de corona
ni de trajecitos de paño.
Su perfume huele a rancio;
abolengo de antaño que pone
la bandera de la desesperanza
como primera piedra que sujeta
el cadalso de la mugre.
Y sus horas pasan
en ese universo paralelo
que viste de lustre a las ratas
cuando la boca huele a alcantarilla.
Horas, horas oscuras.

















lunes, 17 de noviembre de 2014

Dos botones; blanco y negro.


Dos botones; blanco y negro.

Tengo dos lunares en el pecho.
Botones de una camisa que se abre.
Agujereados y desdentados,
siempre con un paso por dar,
a punto de alcanzar
la carne que no le pertenece.

El nácar amarillento de la agonía.
La pizarra oscura de la coraza.
Calientes y melodramáticos
buscando cada uno, lo mejor del otro.
Botones viejos y lacerados
como la tierra misma;
humedecidos como el olor del placer.



















jueves, 13 de noviembre de 2014

Los parásitos


Los parásitos

tienen la frente alta
y la arrogancia del yo por delante.
El agua es suya; un universo
vivido en primera persona
que se calza los pantalones
y la cartera sudorosa
de las manos doloridas.
Un carnero degollado
al que se le van secando las tripas,
berrea, en un silencio inquieto.
Pobre del que tiene hambre
y quiere comerse el mundo.
A mí, los alabarderos
que defienden la seca fuente,
los villanos de corazón
que sólo matan por amor al arte,
los cuerdos que sólo ven
la locura en los ojos ajenos;
por que la flor del trabajo
siempre te es arrancada.