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lunes, 14 de abril de 2014

Dicen que Houdini


Dicen que Houdini

ya sale poco de su tumba.
Serán cosas de la pereza, de la muerte,
o de unos grillos demasiado duros.

Un dios de color verde
pasea sin miedo por las calles;
lágrimas de ERTE, con sonrisas de horas
y bolsillos menos floridos.

En el país de los alaridos
el que no baja la cabeza
acaba creciéndole la joroba,
en ristre, el fardelillo de la limosna
y la sonrisa del precavido.

En todo anda escrito la trinchera
del si por cojones, la rabia
y la vejiga llena del servilismo.
El que quiera que se tire la vacío,
que en este circo, la red del trapecio,
hace tiempo que fue requisada.

















jueves, 10 de abril de 2014

En todo.


En todo.

He conseguido morderle los sueños
a los que nada esperaban de mi,
cuando buscaba tus ojos en el horizonte
y tu besos en el cuello de mi camisa.

Ahora sonrío, porque te encuentro en todo.
En la sed, en la tierra, sobre la brisa,
en el salto de agua de la sierra,
en la mirada de una anciana.
En el desayuno que te preparo,
en el frío, en el cielo, en el volante
de un coche que se despereza.
En la veleta de una torre que se aleja,
en las mieses que se aventan.

Y ahora resulta que tus ojos son los míos.
Los míos, cuasi verdes.
Los tuyos, tan profundos.












domingo, 6 de abril de 2014

Hoy ha llovido


Hoy ha llovido

garrafas de lejías
para blanquear la tierra,
y un gato negro se ha vestido
de lunares redondos.
Los paraguas son tejados
y los tejados, sombreros.

Una lengua enorme
lanza lametones sonrientes
mientras maúllan los perros,
y ladran los gorriones
con sus capas marrones
de píos sensibleros.

Un hombre grita
con su boca de tijera,
mellada como el cielo,
feliz como el mudo
que se oye hablar.

















miércoles, 2 de abril de 2014

Lo quiso el agua,


Lo quiso el agua,

en su áspero mar de arena.
Desvirgada en su conquista,
porque dentro de su coraza
llevaba escrito la ley de la venganza,
como las olas y su piel morena.

La rabia no abre todas puertas
ni tiene llaves para cerrar el cielo;
son mares los desiertos,
y los desiertos, sólo abismos.

Se perdieron las joyas de la corona
y el valuarte del monedero;
todo con una sonrisa en la boca
y la lengua llena de carcoma
porque ya ni las palabras salen,
ni salen, los días enteros.

Ábreme la puerta
de la humedad consentida.
El diluvio ancestral y cognitivo
del miserere por el muerto
pero también por el vivo.
Porque hay que morir sobre tierra
para vivir sobre las olas.

















sábado, 29 de marzo de 2014

Poemas rojos.


Poemas rojos.

Hay precios que nunca se deberían pagar, ni con sangre ni con diablos. He mirado la falda plisada de porcelana brillante y cristalina que quiere ser la bailarina de barro. Eternamente danzando pero desecada por el horno. Como si el bermellón de su encarnadura fuese el alma de un sistema linfático paralelo que insufla de aliento el discurrir de todo camino. Trenes de mercancías, con sensaciones de sal y pimienta que nos atropellan.

Proclámensen pues, besos que nos conmuevan y embarguen. Que dejen en la boca el sabor indomable del mundo. Sierpes temibles pero bellas como la luz que de tanto correr, se aparta y nos deja. Gozos que arropan como la cereza madura. Sabor a certeza y versos coloraos.