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domingo, 19 de octubre de 2014

La puerta del rellano


La puerta del rellano

estuvo guardada por la palabra.
Por las sílabas de los mentideros
y la saliva de los soliloquios,
compartidas a manos llenas.
Palabra de barbero, que todo los sabe.
Estruendo de rejas que parten la calle,
entre la casa que respira
y el oído en busca de carne.
Hasta el ladrillo tiembla.
Hasta los secretos se ablandan.
Los perritos buenos no ladran,
porque ya lo hacen sus dueños.
El ruido ha dejado su resguardo.
El silencio ha ganado la batalla.
















miércoles, 15 de octubre de 2014

La Estrella Polar


La Estrella Polar

ha comprado hoy
unos pendientes de coral y plata,
para que en las noches de luna
solamente brille una
sobre las demás.
Ella que tiene cicatrices en los brazos
y sabe, de eso, de perder el norte,
luce tersa su cara de bronce
en la oscuridad azul
de una noche cualquiera.
Ahora que conoce
todas las calles y aceras
del ecuador hacia arriba,
sólo quieres baratijas
para sentirse mejor.
Ya va para quince años,
que la encontraron muerta;
puta y enganchada al caballo.
Pero llevaba puestos
sus pendientes de coral y plata.

















sábado, 11 de octubre de 2014

martes, 7 de octubre de 2014

Vengo


Vengo

con el camino diezmado,
la vena en el cuello
y el bolsillo dolorido.
Paso a paso. Sol que alumbra.
La suerte agazapada
con su arlequín
burlesco y atrevido
de careta nariguda.
El olor de la madriguera,
de la que corren hasta las pulgas,
lo pone todo con cara marchita,
ora hedonista y sonriente,
ora en penumbra.
Paso a paso. Camina. Camina.
Sol que alumbra.















viernes, 3 de octubre de 2014

El paria,


El paria,

nació con la estirpe en ciernes
de los números rojos
y la intransigencia de no saber
cómo dominar el mundo.
Bebe el agua de los búcaros
como si la tierra estuviera seca
y el cántaro ya viniera
roto, de la fuente.
Y cuando levanta su mano,
por haber ganado el poder
que nunca tuvo, inflinge
el dolor de la desolación,
para que otros sientan
la escasez que lleva bebida.
Transita entre la lástima
y la locura del visionario,
porque un paria con la razón
guardada en el bolsillo,
es una bomba atómica
detonada a besos y pellizcos.
No se puede sembrar eternamente
la semilla de la tormenta,
porque habrá de germinar,
seguro, alguna tempestad.