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martes, 25 de noviembre de 2014

La casta.


La casta.

Llorad hijos de la ira,
con la habilidad del usurero,
con el rencor de los herejes,
con el miedo de un rey perdido.
Con el sueño intrépido
de los que ya amanecieron
con la bala en la frente
y la espalda torcida.
Labios de mercurio;
azufre en las venas.
Hoy vuelve a caer
sobre el pueblo,
una lluvia de martillos.

















viernes, 21 de noviembre de 2014

Entre las luminarias


Entre las luminarias

duerme una calle llena de basura,
y la luz es tan corta
como el brillo de una navaja.
Una Barbie desdentada
apunta maneras de esquina
mientras pasan los coches.
Porque el reino de los despojos,
ese que está a la vuelta de la esquina,
no entiende de cambios de corona
ni de trajecitos de paño.
Su perfume huele a rancio;
abolengo de antaño que pone
la bandera de la desesperanza
como primera piedra que sujeta
el cadalso de la mugre.
Y sus horas pasan
en ese universo paralelo
que viste de lustre a las ratas
cuando la boca huele a alcantarilla.
Horas, horas oscuras.

















lunes, 17 de noviembre de 2014

Dos botones; blanco y negro.


Dos botones; blanco y negro.

Tengo dos lunares en el pecho.
Botones de una camisa que se abre.
Agujereados y desdentados,
siempre con un paso por dar,
a punto de alcanzar
la carne que no le pertenece.

El nácar amarillento de la agonía.
La pizarra oscura de la coraza.
Calientes y melodramáticos
buscando cada uno, lo mejor del otro.
Botones viejos y lacerados
como la tierra misma;
humedecidos como el olor del placer.