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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Fría, muy fría,


Fría, muy fría,

con el ojo perdido
clavado en la sinceridad metálica
de un anzuelo clavado.
El mar es de aguardiente
y ya casi no hace espuma;
todo está turbio
con el dolor del aguijonazo.
El viento rezuma
el olor a pescado muerto
que no he de comer.
Los dedos fríos,
los tobillos entumecidos;
no paran de llegar los alaridos
de los hijos de la tierra.
No hay diferencia entre las pieles.
Los ojos de las capturas
parecen iguales, iguales entre si,
salvo que el mío
tiene un anzuelo clavado.


















sábado, 13 de septiembre de 2014

Bambú.


Bambú.

Las astillas del bambú
nos persiguen, nos odian,
nos hacen correr sin rumbo.
Laceran el cielo
naciendo de la nada;
con su brazo pertiguero
que deja señalado el costillar.
Bajo las uñas se clavan
como la miseria y la mugre
que sufre el hambriento.
Como los pies heridos
del que camina descalzo.
Inflexible en su intransigencia,
mezquino en la sed
del que no se hunde,
porque sobrevive a la tormenta.
¡Cuánto cuesta que den
su brazo a torcer!
Sólo cuando se quiebran.
Cuando respiran doblados,
dúctiles y dóciles,
doblegados por un poder
mayor que ellos mismos.


















martes, 9 de septiembre de 2014

Ahora que lideras,


Ahora que lideras,

la existencia del mundo
y las órbitas de los planetas,
recuerda que no siempre
hay escalera de emergencia;
pero tampoco creo que te haga falta.
Aúlla, sigue en la trinchera.
Lo que ha de llegar, llegará.
Pero no me niegues
el aire que respiras,
ni tus ojos,
que son los que me guían.




















viernes, 5 de septiembre de 2014

Poemas amarillos.


Poemas amarillos.

El alba aparece con la velocidad de la sinapsis, como si el orgullo dolido ante una noche marchita, quisiera exponer luz donde hubo oscuridad. El orgullo se hace vanidad ante los ojos del lobo. Y un hombre con la diestra armada, calcula el daño a infligir, sólo para vencer sin ser herido. Y bajando la calle, un borracho hace rimas perfectas en su vocabulario de etílicos malsonantes.

El oro de un sol que nace, sigue avanzando, con esa arrogancia que tiene el poder cuando nada tiene en contra, cuando todas las puertas se abren con la voluntad herida y la fuerza inmisericorde.

Va llegando el día, joven de nacimiento, afectivo sólo cuando quiere. Impulsivo a traición, como las dolamas de los viejos. Si, estos son mis poemas del ámbar.



















lunes, 1 de septiembre de 2014

Especie de tierra y agua.


Especie de tierra y agua.

La unidad del infinito se compacta
en el instante mismo en el que rompe
una ola sobre la playa.
Y entre la espuma, la arena, el agua
y la tierra, como animalillos
salidos de la nada,
aparece la progenie de un sol
que espera aventar calidez.
Un cojo tapa agujeros al andar.
Unos pechos caídos, esplendores
ya ajados, de un ajado destape.
El tatuado que lleva el Quijote
escrito en un pellejo que no es odre.
La abuela torpe, que entorpece al abuelo
mirar el culo ajeno,
en la flor de una concupiscencia dura,
como las cachas duras, de un maniquí.
La cuarentena pasada a la sombra
de unos espetos perpetuos
escarchados con lágrimas de cerveza.
Las canas de una tortilla con papas,
crujiente en el batir de la arena.
La chica del aceite en la espalda.
El largo de vista deslumbrado por el aceite.
Y cuando la Lola se pinta
en el negro horizonte, el milagro
ocurre de nuevo, como todos los días,
y con solo llegar la noche,
todos desaparecen, como si no hubieran
existido nunca.