Campanas que convocan.
A todas horas
me encuentro por la calle,
miles de sapos
con buenas intenciones;
y yo soy el primero que croo.
Herencia
de príncipe encantado
pero sin beso,
que escucha la campana
llamar a maitines.
O quizás,
para el almuerzo.
Compartiendo
esa olla de rancho,
con cuchará y paso atrás,
y ese: - Espabila,
que pierdes bocao-.
A todas horas
me encuentro por la calle,
miles de sapos
con buenas intenciones;
y yo soy el primero que croo.
Herencia
de príncipe encantado
pero sin beso,
que escucha la campana
llamar a maitines.
O quizás,
para el almuerzo.
Compartiendo
esa olla de rancho,
con cuchará y paso atrás,
y ese: - Espabila,
que pierdes bocao-.











